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Qué aceite debo utilizar en mi coche ???

18, septiembre | AUTOMOVIL | Sin comentarios
Qué aceite debo utilizar en mi coche ???

El aceite de coche es un componente vital en el motor de un vehículo, ya que se encarga de lubricar las distintas piezas de este para que puedan funcionar correctamente, así como de enfriar, limpiar y evitar la corrosión en el motor. Por este motivo, es necesario usar uno que sea de calidad pero, además, este debe ser el adecuado para nuestro vehículo, ya que si se utiliza uno que no lo es notaremos problemas en poco tiempo.

En las latas de aceite hay infinidad de letras y números que nos indican sus cualidades y las normas de homologación que han superado para los distintos fabricantes de automóviles. Una de estas características del aceite es su viscosidad. En el lenguaje tendemos a confundir viscosidad con densidad. La viscosidad es la resistencia que tiene un líquido a fluir. 

los fabricantes de aceite añaden aditivos que hacen que la viscosidad aumente con la temperatura. El grado de viscosidad viene indicado con 2 cifras con una W en el medio. Cuando vemos que en el envase del aceite pone 0W30, quiere decir que su viscosidad en frío es de grado 0 y en caliente de grado 30. En general, suele interesar un grado de viscosidad en frío lo más bajo posible para que el aceite fluya mejor y llegue lo antes posible a las piezas a lubricar. Lo normal en los motores modernos es que se empleen aceites con grados de viscosidad en frío entre 0 y 10 (siempre son múltiplos de 5).

Por lo general, en el manual de instrucciones del coche se especifica claramente el grado de viscosidad que se debe emplear. A veces incluso hay dos valores, uno para climas fríos y otro para los cálidos. No debes emplear jamás un aceite con una viscosidad diferente a la marcada en el manual del coche.

Además de la viscosidad, el aceite tiene otras muchas características importantes:

Untuosidad: es el tiempo que el aceite permanece sobre una superficie sin evaporarse ni escurrirse. Es importante que un aceite sea untuoso para proteger las piezas internas del motor de la corrosión y mantener cierto grado de lubricación, aunque no usemos el coche durante un largo período.

Punto de ebullición: es la temperatura a la que el aceite empieza a hervir y evaporarse.

Punto de combustión: es la temperatura a la que el aceite empieza a arder.

Punto de carbonización: es la temperatura a la que los residuos del aceite se convierten en sólidos.

Tolerancia a las cenizas: los motores diésel generan mucha carbonilla que debe ser arrastrada por el aceite (por eso se pone negro rápidamente el aceite de las mecánicas de gasóleo). El lubricante que utilicemos debe poder diluir bien estas cenizas.

 

Todos estos datos vienen especificados en el envase y se contemplan dentro de las distintas normas de homologación. La mayoría de exigen sus propias características y estándares de homologación para el aceite. Si el aceite que vamos a comprar las cumple, debe venir especificado en el etiquetado como “Cumple norma VW…” y el código que corresponda.

 

El principal problema por utilizar un mal aceite o no seguir los plazos de mantenimiento marcados por el fabricante es que acortamos la vida del motor drásticamente. Un mal aceite puede provocar que gripemos la mecánica (los pistones se quedan agarrados al cilindro por la falta de lubricación), dejando completamente inútil el coche.

Todas las averías provocadas por un mal aceite suponen un desembolso importante

Gripado de la mecánica: un mal aceite puede provocar que se obstruyan algunos conductos de lubricación y dejar en seco determinados componentes como los casquillos de biela, provocando su gripado.

Problemas de válvulas: en la actualidad, la mayoría de los motores emplean taqués hidráulicos para el ajuste de las válvulas. Un mal aceite provoca un desgaste prematuro de los árboles de levas y de las válvulas.

Roturas de turbo: si el aceite que elegimos no soporta bien las altas temperaturas y se carboniza fácilmente, puede llegar a rayar el eje del turbo y provocar holguras que rompan por completo el turbo.

Problemas con el filtro anti partículas: un mal aceite puede provocar un exceso de residuos en los gases de escape que provoquen la obstrucción del filtro anti partículas.

 

Por eso, protege el corazón de tu coche, utiliza siempre aceites de calidad, y déjate asesorar por profesionales del automóvil, sobre el aceite que tu coche debe llevar, porque al final, los daños ocasionados por una mala elección, pueden ser muy importantes.

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